Desde Washington, donde participa de la reunión del Fondo Monetario, el ministro de Economía fustigó al grupo siderúrgico que se negó a incluir a los directores que representan los $ 2750 millones que el Estado tiene invertidos en Siderar.El FMI sigue proponiendo las recetas de siempre?
–Por un lado están los dichos de Strauss Kahn, en el sentido de que el Consenso de Washington ha muerto. Por el otro, vemos que hay funcionarios del Fondo que se esfuerzan por mantener las viejas recetas. Yo me pregunto: si nos ha ido bien en todos estos años en los que no hicimos caso a las recetas y mal en todos los años en los que sí las aplicamos, ¿por qué vamos a cambiar? La política que ha desarrollado el país y que ahora impulsa la presidenta Cristina Fernández apunta a un mayor consumo interno, a un crecimiento de la inversión y el empleo. Esa es nuestra receta. Tanto es así que en la reunión del G-20 hemos incluido el tema del empleo, porque de qué sirve el crecimiento si no genera empleo. Y esta es una contribución que se hace desde un país que no quiere este tipo de recetas.
–¿Cuál es la percepción que tienen de la Argentina en el mundo financiero?
–Los países desarrollados tienen en claro qué es lo que necesitan para ellos. Y para América Latina plantean que hay peligro de sobrecalentamiento. Son posturas que incluso algunos países de la región han aceptado y que llevan, como elemento práctico, a la constitución de fondos anticíclicos. Pero la postura argentina es en el sentido contrario, sobre todo en lo que hace a la inversión pública, que es fundamental para que el país siga creciendo. Si frenamos el crecimiento, ¿qué nos queda para un momento de crisis?
–¿Qué opinión tiene sobre la actitud de Techint, de no permitir que se elijan directores en representación del Estado?
–Lo que hizo Techint ha sido un fuerte ataque a la ley, al derecho de propiedad y a la Ley de Sociedades. Se trata de un ataque brutal contra la ley, reitero. Parece que esa empresa busca tener una legislación especial para ella, diferente a la general que respeta todo el mundo.
–¿Cuál va a ser la estrategia del gobierno para responderle a Techint?
–Lo que pasa es que es ridículo que cuando uno es propietario del 26% de una empresa no pueda tener representación en su directorio. Por eso, más que una estrategia se trata de un derecho que vamos a sostener.
–¿Van a recurrir a acciones legales?
–Vamos a emplear todo el cuerpo legal que nos sea permitido para defender nuestros derechos. Lamentamos que la empresa haya tenido una posición tan carente de sentido.
–¿Esperaban esa respuesta?
–No, esto ha sido totalmente irracional
–¿Qué cree que va a pasar de aquí en más con las asambleas de las empresas en las que la ANSES tiene acciones?
–En más de diez empresas tenemos directores y no ha habido problemas. Estos directores se han integrado plenamente a la vida de las empresas y hasta forman una lista única a la hora de la elección de los directores junto con los que son postulados por el accionista mayoritario. Esto sucede en el caso del Banco Macro, de Pampa Holding o Consultatio, por mencionar sólo algunas empresas. Ha habido una confluencia de intereses, una sinergia muy fuerte y no existen comentarios adversos al desempeño de los directores que representan a los fondos en manos de la ANSES.
–¿Qué cambia tener uno o tres directores que representan al Estado en una empresa?
–En nada, salvo en cómo se conforman las listas de votación, es decir, en una cosa formal. A nosotros no nos interesa controlar ni cambiar nada. La ANSES quiere lo mismo para las empresas que el resto de los accionistas: que gane dinero, que le vaya bien, que crezca. No hay conflicto ni en el flujo ni en el stock.
_¿Cómo es que Siderar tenía 7955 millones de pesos sin distribuir?
–Esas son las cosas de las que como socios debemos tener mayor conocimiento. Pero para eso debemos ser tratados como tales, como un propietario con los mismos derechos ante la ley que los demás. Hay que tener en cuenta que la ANSES lleva invertidos 2750 millones de pesos en esa empresa. ¿A quién se le ocurre que lo que queremos es perder ese dinero?
–¿Qué va a pasar de acá al 11 de mayo?
–Vamos a buscar defender los derechos de la gente, de todos los argentinos, que es lo que importa. Cuando se recuperó el sistema previsional, la presidenta tomó la decisión política de no vender las tenencias accionarias en manos de las AFJP. En ese momento, el valor de esas acciones era de 7000 millones de pesos. Ahora, dos años y medio después, es de 22 mil millones de pesos para las mismas acciones. En este tiempo, su valor se ha triplicado producto de las decisiones macroeconómicas que ha tomado la presidenta, que han llevado al crecimiento del país; se trata de decisiones del gobierno que le sirven a todos los argentinos. (Fuente: Tiempo Argentino).
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