CORRIENTE NACIONAL Y POPULAR
"QUIENES ESTUVIMOS, ESTAMOS Y ESTAREMOS SIEMPRE CON EL MODELO NACIONAL Y POPULAR"
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domingo, 5 de mayo de 2013
martes, 30 de abril de 2013
viernes, 8 de marzo de 2013
VALIÓ LA PENA
Por Luiz Inácio Lula da Silva *
La muerte del compañero Chávez, para la política de América del Sur, para América latina y diría que para el mundo, es una pérdida irreparable. Chávez era un hombre 80 por ciento de corazón y 20 por ciento de razón, como creo que deben ser todos los grandes hombres del mundo. Chávez pensaba mucho en su pueblo y, sobre todo, en las personas más pobres. Tuve el placer de conversar con Chávez muchas veces. Lo conocí en los tiempos del Foro de San Pablo. Después tuve la oportunidad de conocerlo mejor cuando él ya era presidente y yo había sido electo también presidente, pero aún no había asumido, para atender un pedido de petróleo de Venezuela, en ocasión de una huelga de los trabajadores de Pdvsa. A partir de mi aporte establecimos una relación muy fuerte porque teníamos muchas afinidades. Si teníamos divergencias ideológicas, teníamos muchas afinidades políticas, coincidíamos en el papel que debía jugar la relación estratégica entre Brasil y Venezuela, compartíamos la relación estratégica que debíamos tener con los países de América latina y comprendíamos el papel de los países pobres, sobre todo los de América del Sur, en el enfrentamiento construido con los países del Norte, sobre todo en la cuestión comercial y política. Eso hizo que un día, en 2007, pasáramos a tener una relación, más que entre dos presidentes, entre dos compañeros. Es decir que para evitar que hubiese cualquier problema en la relación entre Brasil y Venezuela, acordamos con Chávez que podríamos organizar tres o cuatro reuniones bilaterales por año: un encuentro en Brasil, otro en Venezuela para que pudiésemos generar una asociación que permitiese equilibrar el comercio entre nuestros países. De ahí surgió la idea de instalar una refinería en Berlinda.
Mucha gente dice que Chávez era un hombre polémico y era bueno que él fuera así, porque Chávez hacía que las reuniones de Unasur y de los encuentros en los que hemos participado fueran siempre muy intensos, donde había mucho debate. El no permitía que las personas paralizaran una reunión. Incentivaba el debate con temas polémicos. Lo que importaba era que él estaba ahí presente, vivo, discutiendo los intereses de Venezuela y de América latina y, sobre todo, discutiendo los intereses de los pueblos más pobres. Pienso que no basta un siglo para producir un hombre de las cualidades de Chávez. No se ve todos los días a un país que elige a una persona que tiene un compromiso diferente con su pueblo. Chávez sabía que las razones para estar en el gobierno eran hacer que el pueblo de Venezuela se sintiese orgulloso, que pasase a tener derechos, trabajo, salud y la posibilidad de estudiar. Obviamente, enfrentó una oposición muy férrea, como todos enfrentamos en América latina. Todos los gobiernos progresistas se enfrentan a muchas adversidades. Pero creo que el paso del compañero Chávez por el gobierno de Venezuela valió la pena. Valió la pena no sólo por las conquistas; valió la pena por el símbolo de lo que hizo en defensa de su país: recuperó la autoestima de un pueblo, de los niños, y provocó que su pueblo pasase a creer que Venezuela era mucho más grande de lo que las elites intentaron hacerles creer. Creo que las ideas de Chávez, como las Bolívar, perdurarán por mucho tiempo, porque América latina vive un momento excepcional y Chávez tiene mucho que ver con eso, en la creación de la Unasur, la Celac, el Consejo de Defensa de la Unasur, el Banco del Sur y tantas otras ideas que volcábamos en un papel y debatíamos, cuestiones que hemos ido concretando de a poco. Espero que el pueblo venezolano comprenda que en este momento se necesitan mucha paz, madurez, tranquilidad y unidad porque Venezuela no puede retroceder. El pueblo de Venezuela aprendió a confiar en su gobierno, el pueblo de Venezuela aprendió a sentir orgullo de su país y eso representa un valor inestimable que no se puede olvidar. Hay divergencias políticas que continuarán existiendo, pero eso debe ser menor en la relación de los partidos políticos y de las fuerzas políticas para construir un clima de paz y mucha tranquilidad, porque Venezuela necesita continuar creciendo, generando trabajo, riqueza y mejorando la vida de su pueblo. ¡Que Dios cuide de Chávez como él lo merece! Tuve el placer de compartir con él ocho años de presidente y siento el orgullo de haber compartido con él la construcción de tantas cosas positivas. Y también guardo la tristeza de no haber hecho más. De cualquier forma, valió la pena. ¡Compañero Chávez: si usted no existiera, debería volver a nacer porque el mundo necesita dirigentes como usted! ¡Que Dios lo bendiga!
* Ex presidente de Brasil.
La muerte del compañero Chávez, para la política de América del Sur, para América latina y diría que para el mundo, es una pérdida irreparable. Chávez era un hombre 80 por ciento de corazón y 20 por ciento de razón, como creo que deben ser todos los grandes hombres del mundo. Chávez pensaba mucho en su pueblo y, sobre todo, en las personas más pobres. Tuve el placer de conversar con Chávez muchas veces. Lo conocí en los tiempos del Foro de San Pablo. Después tuve la oportunidad de conocerlo mejor cuando él ya era presidente y yo había sido electo también presidente, pero aún no había asumido, para atender un pedido de petróleo de Venezuela, en ocasión de una huelga de los trabajadores de Pdvsa. A partir de mi aporte establecimos una relación muy fuerte porque teníamos muchas afinidades. Si teníamos divergencias ideológicas, teníamos muchas afinidades políticas, coincidíamos en el papel que debía jugar la relación estratégica entre Brasil y Venezuela, compartíamos la relación estratégica que debíamos tener con los países de América latina y comprendíamos el papel de los países pobres, sobre todo los de América del Sur, en el enfrentamiento construido con los países del Norte, sobre todo en la cuestión comercial y política. Eso hizo que un día, en 2007, pasáramos a tener una relación, más que entre dos presidentes, entre dos compañeros. Es decir que para evitar que hubiese cualquier problema en la relación entre Brasil y Venezuela, acordamos con Chávez que podríamos organizar tres o cuatro reuniones bilaterales por año: un encuentro en Brasil, otro en Venezuela para que pudiésemos generar una asociación que permitiese equilibrar el comercio entre nuestros países. De ahí surgió la idea de instalar una refinería en Berlinda.
Mucha gente dice que Chávez era un hombre polémico y era bueno que él fuera así, porque Chávez hacía que las reuniones de Unasur y de los encuentros en los que hemos participado fueran siempre muy intensos, donde había mucho debate. El no permitía que las personas paralizaran una reunión. Incentivaba el debate con temas polémicos. Lo que importaba era que él estaba ahí presente, vivo, discutiendo los intereses de Venezuela y de América latina y, sobre todo, discutiendo los intereses de los pueblos más pobres. Pienso que no basta un siglo para producir un hombre de las cualidades de Chávez. No se ve todos los días a un país que elige a una persona que tiene un compromiso diferente con su pueblo. Chávez sabía que las razones para estar en el gobierno eran hacer que el pueblo de Venezuela se sintiese orgulloso, que pasase a tener derechos, trabajo, salud y la posibilidad de estudiar. Obviamente, enfrentó una oposición muy férrea, como todos enfrentamos en América latina. Todos los gobiernos progresistas se enfrentan a muchas adversidades. Pero creo que el paso del compañero Chávez por el gobierno de Venezuela valió la pena. Valió la pena no sólo por las conquistas; valió la pena por el símbolo de lo que hizo en defensa de su país: recuperó la autoestima de un pueblo, de los niños, y provocó que su pueblo pasase a creer que Venezuela era mucho más grande de lo que las elites intentaron hacerles creer. Creo que las ideas de Chávez, como las Bolívar, perdurarán por mucho tiempo, porque América latina vive un momento excepcional y Chávez tiene mucho que ver con eso, en la creación de la Unasur, la Celac, el Consejo de Defensa de la Unasur, el Banco del Sur y tantas otras ideas que volcábamos en un papel y debatíamos, cuestiones que hemos ido concretando de a poco. Espero que el pueblo venezolano comprenda que en este momento se necesitan mucha paz, madurez, tranquilidad y unidad porque Venezuela no puede retroceder. El pueblo de Venezuela aprendió a confiar en su gobierno, el pueblo de Venezuela aprendió a sentir orgullo de su país y eso representa un valor inestimable que no se puede olvidar. Hay divergencias políticas que continuarán existiendo, pero eso debe ser menor en la relación de los partidos políticos y de las fuerzas políticas para construir un clima de paz y mucha tranquilidad, porque Venezuela necesita continuar creciendo, generando trabajo, riqueza y mejorando la vida de su pueblo. ¡Que Dios cuide de Chávez como él lo merece! Tuve el placer de compartir con él ocho años de presidente y siento el orgullo de haber compartido con él la construcción de tantas cosas positivas. Y también guardo la tristeza de no haber hecho más. De cualquier forma, valió la pena. ¡Compañero Chávez: si usted no existiera, debería volver a nacer porque el mundo necesita dirigentes como usted! ¡Que Dios lo bendiga!
* Ex presidente de Brasil.
FUENTE
PÁGINA 12
miércoles, 6 de marzo de 2013
LA DEMONIZACIÓN DE CHÁVEZ
Desde la Corriente Nacional y Popular lamentamos profundamente, la muerte de un gran revolucionario e incansable luchador por a libertad y unidad latinoamericana.
LA DEMONIZACIÓN DE CHAVEZ
por EDUARDO GALEANO
Eduardo Galeano – "Hugo Chávez es un demonio. ¿Por qué? Porque alfabetizó a 2 millones de venezolanos que no sabían leer ni escribir, aunque vivían en un país que tiene la riqueza natural más importante del mundo, que es el petróleo. Yo viví en ese país algunos años y conocí muy bien lo que era. La llaman la "Venezuela Saudita" por el petróleo. Tenían 2 millones de niños que no podían ir a las escuelas porque no tenían documentos. Ahí llegó un gobierno, ese gobierno diabólico, demoníaco, que hace cosas elementales, como decir "Los niños deben ser aceptados en las escuelas con o sin documentos". Y ahí se cayó el mundo: eso es una prueba de que Chávez es un malvado malvadísimo. Ya que tiene esa riqueza, y gracias a que por la guerra de Iraq el petróleo se cotiza muy alto, él quiere aprovechar eso con fines solidarios. Quiere ayudar a los países suramericanos, principalmente Cuba. Cuba manda médicos, él paga con petróleo. Pero esos médicos también fueron fuente de escándalos. Están diciendo que los médicos venezolanos estaban furiosos por la presencia de esos intrusos trabajando en esos barrios pobres. En la época en que yo vivía allá como corresponsal de Prensa Latina, nunca vi un médico. Ahora sí hay médicos. La presencia de los médicos cubanos es otra evidencia de que Chávez está en la Tierra de visita, porque pertenece al infierno. Entonces, cuando se lee las noticias, se debe traducir todo. El demonismo tiene ese origen, para justificar la máquina diabólica de la muerte."
jueves, 21 de febrero de 2013
EL REGRESO DEL COMANDANTE
Después de 71 días de tratamiento en Cuba, ahora se encuentra
internado en un hospital militar de su país. La oposición presiona para
fijar fecha a la jura como presidente.
El avión procedente de La Habana, Cuba, tocó suelo venezolano a la
madrugada del lunes 18. Finalmente y después de 71 días, Hugo Chávez
volvía a su país. “Hemos llegado de nuevo a la Patria venezolana.
¡Gracias, Dios mío! ¡Gracias, Pueblo amado! Aquí continuaremos el
tratamiento”, fue el texto de uno de los primeros tweets que el líder de
la revolución bolivariana emitió al mundo. Desde junio de 2011, cuando
se le detectó un cáncer en la región pélvica, que luego pasó a otros
órganos, se operó cuatro veces en tierra cubana. En diciembre, antes de
viajar, Chávez habló al país por cadena nacional. Allí anunció una nueva
intervención quirúrgica, pero también designó a su sucesor, Nicolás
Maduro, en el caso de que posibles complicaciones en su salud le
impidieran continuar al frente del gobierno. Su vicepresidente quedaba
así facultado para tomar decisiones políticas y económicas hasta nuevo
aviso. Lo primero que afrontó fueron los embates de la oposición.
Dos
meses antes, en octubre pasado, Chávez había sido reelecto por el 55
por ciento de los votos y con una diferencia de 11 puntos por sobre su
retador, Henrique Capriles. Tal fue el apoyo popular en las urnas, que
con excepción de los estados de Mérida y Táchira, el socialismo ganó en
los 22 restantes. Chávez debía volver para asumir en enero. El
cumplimiento de esta fecha y una posible división en el seno del
oficialismo fueron los argumentos opositores para desgastar al partido
gobernante. Constitucionalistas de toda la geografía debatieron sobre la
continuidad del mandato o un posible llamado a elecciones anticipadas.
La discusión terminó cuando el Tribunal Supremo de Justicia dio su aval
para retrasar el acto de investidura en forma indefinida, permiso que la
Asamblea había concedido para prorrogar funciones de gobierno. “Están
equivocados y aquí tengo la Constitución en la mano. La única forma de
que el presidente de la Asamblea reciba la presidencia del país es si
hay falta absoluta y aquí no hay falta absoluta, de ninguna manera, aquí
hay una continuidad”, dijo Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea
Nacional de Venezuela. Tanto en Cabello como en Maduro se centraron las
miradas cuando se pretendió instalar peleas de internas por la sucesión.
El 10 de enero se realizó un acto en las calles céntricas de Caracas como respuesta a un paro cívico convocado por la oposición. Estuvieron presentes ministros, gobernadores y los presidentes José “Pepe” Mujica, Daniel Ortega y Evo Morales. “No nos van a pelear ni a mí, ni a Maduro”, dijo Cabello, por esos días, y se disipaban las teorías conspirativas.
Hoy,
y mientras Chávez continúa con el tratamiento en una habitación del
Hospital Militar, opositores políticos y académicos vuelven a presionar.
Parece no importar el estado de salud del presidente, sólo quieren
certezas acerca de la fecha de la jura. Especialistas políticos aseguran
que el regreso del comandante va a reencauzar y definir las cosas.
Diosdado Cabello fue claro cuando declaró: “El enemigo interno siempre
creyó que Chávez era una transición en este proceso, pero cuando salga
Chávez vendrá la verdadera revolución”
FUENTE
REVISTA VEINTITRÉS
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