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domingo, 22 de mayo de 2011

Por deudas con los bancos, miles de españoles están por perder la casa

Más de un cuarto de millón de familias enfrentan la amenaza de quedar en la calle. El problema se agudizó desde el año 2008, cuando la crisis económica dejó sim empleo a millones de trabajadores. Una asociación los defiende.

Los bancos estafan, engañan, y echan a la gente de su casa”, aclamaba un grupo de manifestantes frente a la vivienda de David, un catalán de 39 años y con certificado de minusvalidez, a punto de ser desalojado del domicilio en el que vive con su madre, de 70 años y enferma, en una localidad cercana a Barcelona, y quien se suma a las más de 250 mil familias en España que tienen deudas con entidades financieras y enfrentan la amenaza del desahucio.
Las ejecuciones hipotecarias se han vuelto uno de los problemas sociales más importantes en España, donde entre 2007 y 2010, según datos del Consejo General del Poder Judicial, se han ejecutado 271.570 hipotecas, mientras “miles de personas son desalojadas forzosamente de sus viviendas o están en riesgo inminente de serlo”, denunció el director de Amnistía Internacional en Madrid, Esteban Beltrán.
“A ver si el banco tiene la cara de sacar de mi casa a mi madre, que está en cama y con depresión”, advirtió David, quien contó a Tiempo Argentino que la entidad Caja Sol, a la que dejó de pagarle su hipoteca a fines de 2008, le notificó el desahucio para el próximo 25 de mayo, tras intentar otro hace dos semanas que fue impedido por vecinos y miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, una asociación que ayuda a personas con embargos o con dificultades para pagar un crédito hipotecario sobrevaluado durante los años prósperos y eufóricos de la “burbuja inmobiliaria”.
Entre gritos y forcejeos, los vecinos y representantes de esa asociación se reunieron frente a la casa de David en la localidad de Badalona, a diez kilómetros del centro de Barcelona, para evitar la presión de un secretario judicial y la procuradora de Caja Sol, quien amenazó con llevarle a los Mossos d’Esquadra (la policía de Cataluña) para quedarse con su casa.
Caja Sol se adjudicó la vivienda de David sobre la que tenía concedida una hipoteca que tasó en el 50% del valor de esta –390 mil euros–, y sigue exigiendo el pago de la deuda restante, cifrada en 160 mil euros, más intereses y costas judiciales.
“Vives con la ansiedad de irte a la calle y encima quedar endeudado de por vida”, prosiguió David, casado con una peluquera colombiana de 32 años, quien se encuentra con el hijo de ambos, de dos años, en Colombia desde hace un año y medio por la imposibilidad de comprar un boleto de regreso.
Los problemas de David se remontan a 2008, cuando por el inicio de la crisis y por motivos de salud, tuvo que dejar el taxi con el que trabajó durante años en Barcelona. “Sufría trastornos nerviosos, dejé el taxi y empecé a gestionar en octubre de 2008 un bar con mi esposa”, en L’Hospitalet de Llobregat, al lado de Barcelona. La pareja le dio al local una “ambientación latina”, aunque sin éxito porque por entonces se quedaron sin trabajo muchos latinoamericanos, empleados generalmente en el sector del “ladrillo” que se derrumbó a mediados de 2008.
El Bar Café Colombia cerró en febrero de 2010, y David hizo algunas encuestas “mal pagadas” para sobrevivir, pero eso duró poco y él y su madre vivieron desde entonces con una pensión de 600 euros y una renta mínima de inserción (PIRMI), de 400 euros, que los gobiernos regionales españoles otorgan para personas en situación de exclusión social.
Este año, le otorgaron un certificado de minusvalidez por su trastorno nervioso que le permite trabajar desde el 1 de mayo en el servicio de atención al cliente de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), por lo que cobrará unos 1000 euros al mes durante un año.
“Estoy contento pese a la hipoteca. Además, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) nos ayuda a resistir”, añadió David.
Tal plataforma se sumó a las manifestaciones que llenan en estos días las plazas de toda España, pero antes había efectuado medidas como las de colocar pegatinas en las puertas de los bancos con el lema “Engañan, estafan”, las cuales recuerdan a los “escraches” a entidades financieras que se producían hace casi diez años en la Argentina, en medio de un poderoso ruido a lata. (Funte: Tiempo Argentino).

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