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domingo, 22 de mayo de 2011

Cómo hacen las empresas para eludir el pago del impuesto a las ganancias

A pesar del incremento en las ventas, sectores como el tabacalero pagan menos, o nada, en base a la deducción por gastos de dudosa justificación. Los planes de la AFIP para mejorar los controles. Para los asalariados, es más difícil evitar el pago.

Los informes que, desde mediados del año pasado, publica semanalmente la AFIP analizando el desenvolvimiento de algunos sectores de la economía revelan datos de interés para el análisis de las posibilidades y alcances de la distribución de riquezas en la Argentina.
El diferendo sobre el reparto de las ganancias empresarias con los trabajadores, las posibilidades de ejercer un control estatal sobre ellas e incluso la digresión sobre el impuesto al salario y el mínimo imponible tienen como punto de partida la necesidad de una tributación adecuada de los sectores de la producción sobre sus ganancias.
Sobre la base del 37° y último informe publicado por la Administración Federal de Ingresos Públicos el 8 de mayo de 2011, referido al sector de elaboración de productos del tabaco, (procesadoras de hojas y elaboradoras de cigarrillos) Ricardo Echegaray, titular de la entidad, denunció que “cuatro empresas que facturaron 1460 millones de pesos no pagaron ni un peso de Impuesto a las Ganancias”. El funcionario aseguró que las empresas serán fiscalizadas a fondo “ para verificar si desarrollaron una planificación fiscal nociva”. El dato es llamativo, si tomamos en cuenta que el sector en su conjunto creció en volumen de ventas un 10% con relación al período anterior. Ya a mediados de febrero la AFIP, a través de su titular, denunció que “el 42% de los silos de grano no determinó impuesto a las ganancias en 2009”.
La política impositiva debería ser una de las vías para la reasignación de recursos desde los sectores productivos y generadores de riqueza hacia al conjunto de la sociedad. Se utilizan para el sostenimiento de la red de salud y educación pública, la defensa y la seguridad, y hasta para subsidiar directa o indirectamente sectores estratégicos.
Los estudios, realizados en base a las propias declaraciones juradas de las empresas, muestran que el pago de ganancias aumenta a niveles muy inferiores a los del crecimiento del conjunto de la economía y cada sector en particular.
Durante los últimos meses, la AFIP ha denunciado a otros sectores que han conseguido no pagar ni un peso de ganancias a pesar del dinamismo en la evolución de las facturaciones y el empleo.
Las ventas del transporte marítimo y fluvial entre 2008 y 2009 se incrementaron un 5,3% y la tributación por ganancias quedó inmutable, pasando de representar un 3,21% de la facturacion en 2007 a apenas un 1,7% en 2009. En el sector de empresas de carga y descarga el incremento en la facturación fue de un 15% y el pago de impuestos a las ganancias subió un 19%. Sin embargo, la mitad de las primeras 20 empresas del sector, que facturaron ellas solas 1600 millones de pesos, no tributaron ni uno en concepto de ganancias.
Otro caso de difusión reciente es el de las empresas de Transporte Ferroviario que en el período 2008-2009 redujeron el monto absoluto de pago de ganancias en un 20%, pasando de 112 millones de pesos a 89 cuando su facturación por ventas se incrementó un 56,5% en el mismo período. El informe de la AFIP adelanta que “son muy llamativos los resultados operativos negativos como los montos vinculados al costo y la operatividad descontados en sus balances como conceptos no identificados”.
Acá aparece el meollo del problema que es que la ley que regula el impuesto a las ganancias permite deducir el pago del impuesto a partir de la presentación de gastos en servicios en los que puedan haber incurrido las empresas.
En 2009 se dedujeron 452 mil millones en conceptos no identificados, un 30% del total de las ventas. Por ese motivo la AFIP creo la “matriz inteligente para la fiscalización” que “establece un nuevo formato de la Declaración Jurada con mayor detalle de los gastos deducidos y ajustes informados en el rubro otros y la identificación de operaciones con moneda extranjera”.
En general, se trata de recursos detinados a la tercerización de servicios de limpieza o seguridad pero se ha llegado a la deducción por “gastos financieros” de dificultosa auditoría en la medida en que sus costos son variables según el origen del mismo y de díficil alcance para la AFIP. Existen autopréstamos entre filial y casa matriz, en general con sede extranjera y fuera de la jurisdicción la agencia impositiva nacional.
En febrero, a partir del 27° informe, Ricardo Echegaray destacaba que, en el caso de las recolectoras de residuos, las grandes empresas del sector (un 8% del total pero concentrando el 83% de la facturación del sector) “aumentaron sus gastos financieros descontados para reducir su cumplimiento”.
Consultado por Tiempo Argentino, el especialista Arnaud Iribarne señala que “la ley dice que uno deduce todos los gastos que sean necesarios para la actividad que produjo la renta”. Sobre los mecanismos de elusión, reconoce que, efectivamente, “todo lo que sea servicios (vigilancia, informática) permite una facturación apócrifa para deducir ganancias, en el caso de los gastos financieros el tema es más complejo porque no es fácil truchar gastos de ese tipo”.
“La Argentina tiene una recaudación baja del impuesto, porque se busca todo el tiempo ahuecar la base imponible con gastos falsos. La AFIP busca de diversas maneras achicar esto que ya no es elusión sino evasión.”
Mientras tanto, el impuesto a las ganancias se continúa aplicando sobre el salario de los trabajadores, a todas luces un sinsentido, puesto que, como lo demostró la economía política clásica, el salario y la ganacia son fuentes de ingreso con una naturaleza francamente distinta. La ganancia surge del uso de esa fuerza de trabajo, única mercancía creadora de valor.
El debate interesa, además, por el extendido reclamo de un reparto de esa ganancia empresaria con los trabajadores. (Publicado por: Tiempo Argentino).

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