Diez años haciendo arte y memoria
El ciclo gratuito de obras por el que desfilaron cientos de figuras y que se replicó en Córdoba, Mar del Plata, Río Negro, Santa Fe y España clausura hoy con una fiesta en el Konex.

Hace diez años, cuando a un grupo de actores se les ocurrió organizar un ciclo de teatro gratuito que relatara historias sobre la dictadura militar y la apropiación ilegal de chicos, muy pocas personas los escucharon. No tenían apoyo económico ni difusión en los medios, y sólo se podían juntar a ensayar los lunes, el único día libre de los artistas. Pero este intento de unir el arte con un tema doloroso de la historia argentina reciente no pasó inadvertido. Las salas se llenaron en poco tiempo. A la gente no le molestó esperar más de dos horas en una fila para conseguir una entrada. El movimiento se trasladó a Córdoba, Mar del Plata, Río Negro, Santa Fe y hasta España. Todos aplaudían. Todos se conmovían. Algunos se quedaban esperando a los actores cuando terminaban las funciones, para hablar sobre el pasado y hasta pedir el teléfono de Abuelas de Plaza de Mayo. Se editaron libros. Se hicieron concursos. Se entregaron premios. Hoy recordarán todos esos logros con una despedida multitudinaria en el Konex. Saben que tienen mucho para festejar.
La fiesta de cierre de Teatro x la identidad arrancará hoy a las 19. Habrá una muestra con escenas de obras de estos diez años de trabajo, se presentarán varios espectáculos y cerrará con un recital de Divididos y Los Pericos. La conducción estará a cargo de Noralih Gago, Omar Calicchio y Vanesa Buttera. Este año, el ciclo se dividió en dos: desde el 30 de julio hasta el 15 de agosto se presentaron las obras en el Teatro Cervantes, y durante los lunes de septiembre, los espectáculos se trasladaron a salas comerciales, como el Metropolitan, Multiteatro, Apolo, Del Pueblo, La Comedia, Maipo y el Centro Cultural de la Cooperación, entre otros.
En esta edición, se mantuvieron ciertos clásicos del ciclo, como la obra Potestad, de Eduardo Pavlovsky; se escribieron piezas especiales, como Idéntico, que contó con la coordinación autoral de Mauricio Kartún y la dirección de Daniel Veronese; se sumó la obra de Concha del Río, Cabaret; los trabajos de Improvisación por la identidad de Mosquito Sancineto y Osqui Guzmán; Del ropero al closet, una obra de “Tito” Cossa; y El último verso, una elogiada pieza de Patricia Zangaro, que contó con la actuación de Daniel Fanego y la dirección de Pompeyo Audivert.
“Este año fue el más exitoso que hemos tenido. En todo sentido: a nivel prensa, participación de actores y artistas conocidos, la calidad de las obras. Todo resultó increíble”, le dijo a Tiempo Argentino Mathias Carnaghi, uno de los organizadores de la movida .
Por pura vocación, por las ganas cada vez más grandes de participar y por compromiso político, la cantidad de figuras que espontáneamente se acercan a los responsables del ciclo y les preguntan “¿qué puedo hacer?” se volvió cada vez más grande. “Nos pasó varias veces que muchas personalidades nos decían: ‘¡Yo quiero estar!’, casi como si fuera un reto. Eso sucedió siempre en el ciclo. Nadie cobra nada. Todos los que trabajan aportan su talento y su laburo a la causa”, contó Carnagui. Así, sólo por nombrar algunos de las decenas de famosos que participaron de Teatro x la Identidad, se encuentran: Darío Grandinetti, Eugenia Tobal, Pepe Soriano, Cecilia Milone, Federico Luppi, Griselda Siciliani, China Zorrilla, Florencia Peña y Mercedes Morán, entre otros.
“Si bien la tarea de las Abuelas ya está muy difundida, nos pasó varias veces que después de una función se acercaran a hablarnos personas que dicen: ‘Yo tengo un amigo, un primo que tal vez…’, casi siempre están hablando de ellos mismos. Es muy importante esta causa”, recordó Carnaghi.
Tal como la define su colega Cristina Fridman, esta convocatoria siempre tuvo el espíritu de sembrar la duda en quienes todavía no recuperaron su identidad. “Las Abuelas siempre nos dicen que cada vez que comienza este ciclo estallan los teléfonos con jóvenes que quieren saber si son hijos de desaparecidos. Yo no puedo decir que gracias a este movimiento alguna persona logró recuperar su identidad, pero sí que colaboramos a que se pregunten sobre ellos mismos”, explica Fridman.
Mientras juntan papeles, arman grillas y llaman a los invitados, los organizadores de Teatro x la identidad saben que el festejo por el cierre del ciclo es provisorio.
Aunque el logro de las Abuelas de Plaza de Mayo –con 102 nietos recuperados– es inmenso, esta iniciativa continuará todos los años, hasta que se encuentre al último nieto apropiado.
Publicado por: Tiempo Argentino.
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