CORRIENTE NACIONAL Y POPULAR

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jueves, 25 de noviembre de 2010

La isla se ajusta

Bronca. Marchas contra el ajuste en las calles de Dublín.

El gobierno de Brian Cowen prepara un presupuesto para el 2011 con recortes cercanos a los seis mil millones de euros. El Fondo Monetario desembarca en tierra irlandesa y reclama un Estado austero.

Por Alfredo Grieco y Bavio

Durante siglos, irlandés y pobre fueron sinónimos en la lengua inglesa. La colonia más cercana a la metrópoli de Londres podía sufrir una hecatombe y forzar la migración de sus habitantes por el solo hecho del fracaso de una cosecha de papas. En los últimos diez años, en cambio, se convirtieron en una especie de Chile europeo: el país modelo que sabe atraer la inversión extranjera, crecer, diversificar sus actividades económicas y sus exportaciones, unir la modernidad (tecnológica) y la tradición (católica). Pero ahora, el gobierno del conservador Brian Cowen ha producido el escenario más temido: la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la eurozona. Es verdad que se limita a los nuevos ricos, a los que tardaron en incorporarse a lo que entonces era el Mercado Común Europeo, a países periféricos como Grecia, ahora Irlanda, y acaso próximamente Portugal y España.

Alerta periferias. Desde abril pasado, cuando estalló la crisis de endeudamiento de Grecia y obligó a la Unión Europea (UE) y al FMI a aprobar al mes siguiente un multimillonario fondo de rescate del euro por valor de 750.000 millones de euros a tres años, que se volverá procedimiento casi de rutina, la discusión europea se ha centrado en distinguir entre países sanos –Alemania, Francia, Gran Bretaña– y enfermos. De hecho, los bonos alemanes se convirtieron en refugio de muchos inversores.

“España podría ser la siguiente”, señaló la prensa europea, mientras que la izquierda en Portugal se quejaba de que su gobierno entregaba a su nación a las maniobras del FMI. “Camino a la desgracia griega”, fueron las palabras que escribió Francisco Louça, líder del Bloque de Izquierda, en un blog.
Oficialmente Madrid y Lisboa insisten en que sus economías están más sanas que la que preside el gobierno de Dublín. Las reformas económicas del Ejecutivo español han alejado al país de otros “con problemas”, dijo para diferenciarse de ellos la ministra de Economía Elena Salgado. El premier portugués, José Sócrates, aseguró que su país “resolvería sus propios problemas” sin necesidad de rescate.

La isla se hunde. Menos éxito en distinguirse ha tenido el premier de Irlanda. Cómo enfrentó la crisis bancaria fue un error. Sus dudas antes de aceptar ayuda pusieron al electorado en su contra. Los analistas dicen que Cowen había pensado bien, al menos en teoría. En 2008, al inicio de la crisis, el gobierno irlandés ofreció garantías para todos los depósitos bancarios de los ciudadanos, pretendía proteger el dinero de los irlandeses. Lo que ocurrió fue casi lo contrario del corralito y corralón argentinos: el Estado asumió casi la totalidad de las deudas bancarias en el presupuesto nacional, subestimando su dimensión. Ahora los ciudadanos pagan las consecuencias, no en sus ahorros, pero sí en todo lo que depende y dependen del Estado. Y también las empiezan a pagar todos los ciudadanos europeos. La medida que los analistas elogiaron en 2008 como prueba de soberanía hoy es vista como la que trajo el retorno del FMI.

Cabeza pedida. Al premier irlandés, los errores le costarán el cargo. “Por el amor de Dios, ¡váyase ya!”, titulan en Dublín. Diputados de su partido, el Fianna Fáil, que gobierna desde hace decenios, hacen votos por la disolución del Parlamento. Por ahora, Cowen esquiva la pregunta de las elecciones. “En el año nuevo”, se limitó a decir en un principio. Luego indicó la virtualidad de convocarlas en febrero. Según la Constitución debería convocar a las urnas a más tardar en primavera de 2012. Sin embargo, casi nadie en la isla cree posible que el jefe de gobierno se siga llamando Cowen por mucho tiempo.

Su majestad el FMI. Desacelerar su muerte política implica también para Irlanda afectar la fecha de la aprobación del presupuesto 2011. Después de todo, el FMI no pagará ninguna ayuda a Irlanda si el país no está en situación de sacar adelante su presupuesto. En Dublín nadie debate sobre un modelo contrario al presupuesto elaborado por el ministro de Finanzas, Brian Lenihan, que prevé recortes por 6.000 millones de euros. El Comisario Monetario europeo, Olli Rehn, dio la razón a Cowen (y al FMI). “Es mejor aprobar el presupuesto más pronto que tarde”, dijo. El mensaje es claro: voten ya el presupuesto, manténganse unidos, no causen gastos a la Unión Europea. Este pedido está por detrás de las acciones de los “sanos” de Europa.

Alemania cayó en el centro de las críticas: la canciller democristiana Angela Merkel hizo más aguda la crisis en los mercados con su exigencia apresurada de participación de los inversores en las medidas de salvamento. Así lo entendieron los mayores diarios financieros. Para la canciller, el recuerdo de todo lo que gastó su país (y sus votantes conservadores) en la crisis griega fue un estímulo para pedir otro dinero que el del tesoro público alemán, esta vez, para irlandeses enfermos.

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