
El Salmón reflexiona sobre su conmovedor texto por la muerte de Kirchner. Compromiso versus “inquisición opositora”. McCartney, Charly, Cerati e “IdioTwitter”.
Por Martín Mazzini Como si se tratara de una premonición, hace años que firma sus e-mails como Andrés Kalamaro, con la K que se convertiría en síntesis de una época. En los últimos tiempos, Calamaro no sólo se destaca por ser un compositor al que la palabra prolífico le queda chica: 105 canciones en El Salmón, que está cumpliendo una década; 109 en la caja recopilatoria Andrés (obras incompletas), que sólo abarca una década (1996-2006). También se convirtió en un escritor serial. Tanto desde su blog como desde su relación de amor y odio con Twitter, el músico relata con emoción los shows que va dando pero también opina sobre la realidad, un terreno al que el ex cantante pop le fue tomando el gusto, paradójicamente o no, al irse del país –vivió en España durante la época de Los Rodríguez– y emprender su primer regreso. Si hace un año prefería no responder preguntas sobre Cristina y Néstor Kirchner, hoy Calamaro –que se aviene a esta división en bandos– está definitivamente del lado “K”. Quedó confirmado con el emotivo texto que publicó el día de la muerte de Kirchner, donde lo califica como “el mejor presidente de los últimos cincuenta años”: el artista tiene 49 y medio. La gente le agradece el texto, cuenta, “como si fuera Karl Marx y hubiera escrito el Manifiesto del Partido Comunista”. Pero el cantante explica la magnitud que tomó su homenaje por la “falta de compromiso de los demás... el mío fue el texto de un ciudadano sensitivo”: el ciudadano K. Una pista de su simpatía pudo verse este año con el video de “Tres Marías”, corte de su disco On the rock: una selección de músicos argentinos –Vicentico, Miranda!, los Kuryaki– aparecen bailando de la mano de un inesperado maestro de ceremonias: el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. “El concepto es sencillo –dice/escribe Andrés entre México y Buenos Aires–. Todos frente al teclado y la pantalla, como estamos nosotros ahora”: hace una década que Calamaro prefiere dar entrevistas por e-mail, porque siente que sus respuestas son más pensadas y elaboradas. Pero lo que podría parecer descortés no quita lo valiente: en esta charla, la primera conversación extensa tras la muerte de Kirchner, Calamaro también habla de Charly García y Paul McCartney, insulta por elevación a un blog del diario La Nación y no le esquiva el bulto a una pregunta algo incómoda sobre Gustavo Cerati. –Algunos tienen una imagen tuya de reposado hombre de familia. Pero cada no tanto la bombardeás. ¿Es una reacción consciente, se te escapa o decís lo que pensás sin pensar en las consecuencias? –No siento necesidad de reaccionar “contra” ninguna imagen. Pueden pensar de mí lo que quieran; hace tiempo me di cuenta de que lo que opina la “gilada” es lo opuesto a la realidad (y le doy la “impotencia” que merece). No practico el deporte de criticarlo todo (para sentirse apenas por encima de la mediocridad propia) ni pienso caer en la trampa de creer que lo que otros imaginen es cierto o parecido a realidad alguna. De ninguna manera pienso lo que voy a decir como “operación de marketing” (!). Soy espontáneo y además estoy en el filo de la seriedad y el sentido del humor. No soy demasiado carismático ni tengo demasiada gracia en el escenario, pero tampoco tengo mucho filtro; no soy un santo ni mucho menos un careta. *La nota completa, en la edición impresa de Veintitrés.
Publicado por: Revista Veintitrés.
No hay comentarios:
Publicar un comentario