CORRIENTE NACIONAL Y POPULAR

"QUIENES ESTUVIMOS, ESTAMOS Y ESTAREMOS SIEMPRE CON EL MODELO NACIONAL Y POPULAR"

miércoles, 5 de enero de 2011

Sin dudas, la izquierda no son ellos

Periodista, escritor y profesor universitario.

Pese a los esfuerzos de la conducción estratégica de la oposición golpista, es decir de Magnetto y sus esbirros, la inmensa mayoría de la sociedad argentina no creyó en el país de papel impreso y pantallas de televisión.

Este es nuestro primer encuentro del año. Muy feliz 2011 para todos. ¡Qué últimos días nos tocó vivir el año pasado, ¿no?! Por suerte, las operaciones cayeron en saco roto, pues, y pese a los denodados esfuerzos de la conducción estratégica de la oposición golpista (sí, escribí golpista y me haré cargo), es decir de Magnetto y sus esbirros de la palabra, la inmensa mayoría de la sociedad argentina no creyó en el país de papel impreso y pantallas de televisión; sí en el real, en ese que registra las mejores políticas y los mejores datos institucionales, económicos y sociales de las últimas décadas, en algunos casos de la Historia, ya bicentenaria.
Decía golpista, porque el mazacote de dirigentes políticos, empresarios concentrados y comunicadores del oligopolio, con la ayudita del otro mazacote más poderoso que el vernáculo, con grandes agencias de inteligencia y de (in) seguridad que ni bola le dan a mister Obama. Nuestro propio mazacote –intentaba explicar– hace tiempo dejó de lado la práctica política y, fiel a las tradiciones oligárquicas que le dio cuna y alcurnia, una vez más está dispuesto a romper las reglas de la República: ya no con los formatos de antes, a vara de cuarteles, sino con los contemporáneos, esos pensados desde la “guerra de cuarta generación” (tema que abordé hace algunas semanas), mediante desestabilizaciones y vaciados institucionales, y con los medios hegemónicos haciendo de perversos catequizadores.
Dice el real diccionario acerca de la palabra mazacote: hormigón, mezcla de piedras y mortero; objeto de arte no bien concluido y en el cual se ha procurado más la solidez que la elegancia; cenizas de la planta llamada barrilla; guisado u otra vianda o cosa de masa, seca, dura y pegajosa; persona molesta y pesada; masa espesa y pegajosa; pasta hecha de los residuos del azúcar que, después de refinada, quedan adheridos al fondo y a las paredes de la caldera.
Elijan la que prefieran, aunque sin dudas imagino que no será la tercera acepción, ya que poca culpa tienen las cenizas de la barrilla por tanta morralla en estado de condensación. Sí, en cambio, cualquiera de las otras podría fungir muy bien de soporte dentro del campo semántico de referencia, aplicado a lo mucho que los argentinos y los que no nacieron aquí pero conviven con nosotros debemos soportar a diario, porque, recuerden mis amigos, el mal no descansa.
También forma parte del mazacote el abanico de sujetos y organizaciones que, a veces por ignorancia o ingenuidad, muchas otras por trasladar a lo político ciertas mañas del ser, son quienes más requieren de Freud, Jung o Lacan (o el que les plazca entre los clásicos y los no tanto) que de cualquiera de los textos abundantes en toda biblioteca militante. Lo cierto es que ellos, que se autodefinen de izquierda tienen un lío en la cabeza, o simplemente son numerarios en la plantilla y organigrama de los no durmientes por la noche, ni en la siesta, ni en ningún otro momento del día (por favor releer las cuatro últimas palabras del párrafo anterior).
Positivamente, los hombres no son el nombre, releí no hace muchos días en esa gran crónica –quizá una de las más importantes del periodismo argentino– que es Una excursión a los indios ranqueles, de Lucio V. Mansilla. No es mi intención introducirme por senderos que se bifurcan, ni mucho menos dedicarme a la dialéctica de las palabras y las cosas. Sí en cambio dejar sentado, aun para la crítica de lo siguiente, que no se es de izquierda porque así uno se proclame, ni tampoco tan sólo por lo que diga, escriba o suscriba; sí en cambio por el rol consciente que asuma en la Historia no metafísica sino en la del los cuerpos en pugna, esa Historia que presupone un tiempo y un espacio, sus condiciones materiales y culturales; por la suerte de hechos públicos (y no tanto) que provoque o acompañe, en términos de mejores condiciones de vida tangible y no tangible para los más amplios contingentes sociales, en una época precisa y en una sociedad dada. La izquierda no es entonces cosa de charlatanes, ni de embaucadores; mucho menos de oportunistas ni espiones, de esos y esas que están al acecho para ver qué logran para sí mismos, se trate de individuos u organizaciones políticas y sociales. La izquierda no son ellos; en el curso objetivo de la Historia, es lamentable pero necesario tener que decirlo, ellos son los necios, o lo que es peor, la derecha encubierta.
Y hablando de quienes provocan o acompañan acciones políticas tendientes al logro de mejores condiciones de vida tangible y no tangible para los más amplios contingentes sociales, en una época precisa y en una sociedad dada, uno de las desafíos más visibles del proyecto enderezado en el año 2003 por Néstor Kirchner y que en nuestros días encabeza y conduce la presidenta Cristina Fernández, fue y es ponerle fin a la maquinaria cultural dispuesta desde la dictadura en adelante, para correr al conjunto de la sociedad hacia paradigmas conservadores, tanto en lo económico como en lo político y lo ideológico.
El año 2010 fue clave: la Asignación Universal por Hijo, la nueva Ley de Medios Audiovisuales, la ley de matrimonio igualitario, las manifestaciones masivas de festejos por el Bicentenario y de dolor y compromiso ante la muerte de Néstor, y tantos otros hechos vividos por los argentinos en los últimos tiempos le dieron volumen y densidad a un tiempo, que se abre de cara a 2011, con enormes expectativas de continuidad. Ya respecto del tema que nos ocupa –la izquierda no son ellos– esa continuidad se expresará en la profundización de políticas en el ámbito de los cuerpos históricos, tangibles, para salir de aquellos paradigmas de la exclusión. La semana pasada me referí a la iniciativa que impulsa el titular del AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual), Gabriel Mariotto, desde la Corriente por una Comunicación Nacional, Popular y Democrática (CCNP), con agenda y objetivos ampliados, para terminar de diseñar el ambicioso proyecto VES Inclusión (vivienda, educación y salud para todos aquellos que la necesiten). El mismo recoge experiencias e inquietudes que vienen registrándose, como la de las Madres y otras que Tiempo Argentino consignó en ediciones anteriores; pero se asume como integral e inmediato –a ser ejecutado en todo el país entre 2011 y 2015– y con amplia participación de recursos institucionales (Estados nacional, provinciales y municipales), financieros (cooperación internacional, el Tesoro y fondos captados del sector privado) y sociales (movilización de puestos de trabajo en los grupos adquirentes de su derecho, léase que no escribí beneficiarios) y tecnológicos de punta (tendientes a la sustentabilidad social, económica y ambiental del proyecto).
Los hombres no son el nombre. Eso lo saben muy bien la presidenta y los dirigentes y militantes que trabajan para cambiar al país en forma definitiva. (Fuent: El Argentino).

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