CORRIENTE NACIONAL Y POPULAR

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jueves, 25 de noviembre de 2010

Un mes sin Kirchner

Actos. El 13 de septiembre en el Luna Park Kirchner y Cristina convocaron a la militancia juvenil.

La muerte del ex presidente alumbró expectativas y especulaciones sobre el impacto en la gestión de gobierno. Pronósticos fallidos y qué ocurrió en realidad.

Por Luz Laici

Fue demoledora. De esas noticias que dejan con la boca abierta hasta al más insensible de los mortales. Que provocan un peregrinar espontáneo, como si el movimiento ayudara a disipar el vacío o a encontrar, en algún lugar, cierta contención arrasada por el destino. Néstor Kirchner había muerto el 27 de octubre, en El Calafate, quebrando la tranquilidad del feriado dispuesto para cumplir con la obligación cívica del censo nacional. Aún la noticia no se volvió tolerable. Hay por momentos, suspendido en el aire, un dejo amargo, de orfandad ante la ausencia. Pero si algo demostró Cristina Fernández –su compañera “de vida, de lucha, de ideales”– en este último mes, es que el dolor puede doblegarse con fortaleza y con acción. Una receta que no sólo aplica para la vida personal sino para la arena política, en particular.

Dijo CFK, el 1 de noviembre, por cadena nacional: “Un día más de gestión de gobierno... Pero, evidentemente, un día diferente en mi vida. Mi vida que, como todos saben, cambió en forma definitiva. He leído o escuchado que este es mi momento más difícil. En realidad, es otra cosa. Es mi momento más doloroso (...) Una parte mía se fue con él a Río Gallegos. Pero quiero decirles, a todos los argentinos, que siempre he tenido un gran sentido de la responsabilidad en todas las funciones, como legisladora provincial, como legisladora nacional y más aún como presidenta porque siento que de mí depende la suerte de todos los argentinos”. Y así, mientras la oposición debatía, mezquinamente, cómo operar para frenar la sanción del presupuesto –una herramienta fundamental para cualquier gestión de gobierno–, la Presidenta retomó su marcha con hidalguía, en un mes a puro kirchnerismo.

Ya el 2 de noviembre, CFK viajó a Córdoba para visitar la fábrica Santa Isabel, de Renault Argentina, y participar del lanzamiento de un nuevo modelo de la marca. La elección no fue ingenua, si se tiene en cuenta que la industria automotriz batió récords de ventas en la Argentina, alcanzando los 567 mil autos en lo que va del año. En definitiva, el crecimiento económico es un capital que contribuye a mejorar la imagen presidencial. Cristina lo sabe: tiene que pisar fuerte en un campo del que siempre intentaron correrla. Vistas en perspectiva, las acusaciones de “doble comando” y de la “economía en manos de Néstor”, que sirvieron como excusa para intentar debilitar al Gobierno, comenzaron a desmantelarse lentamente. La Presidenta aprovechó la oportunidad para no renegar del legado recibido y marcar su propio estilo. Confesó la necesidad de honrar lo hecho por Kirchner y aseguró ante los operarios cordobeses –entre los que “él (Néstor), está caminando”– que “además de políticas macroeconómicas, en 2003 se instaló, por sobre todas las cosas, un proyecto de país, de Nación diferente. Lo hizo un hombre que creía profundamente en su pueblo, que creía que era posible tener un desarrollo propio desde aquí, de razonable autonomía en un mundo globalizado”. Una idea que también remarcó en Corea del Sur, adonde viajó para participar de la Cumbre del G-20 que se realizó en Seúl, y donde reflexionó sobre la necesidad de que “las finanzas tengan como principal destino la economía real”.

“Los avances están a la vista –afirma el ministro de Trabajo, Carlos Tomada–. El último mes la desocupación bajó y está en el 7,5 por ciento; los jubilados y pensionados siguen presentes en las políticas públicas; las trabajadoras de casas particulares recibieron un aumento del 23 por ciento, y el empleo registrado mostró una evolución positiva en el último trimestre.” La diputada Juliana Di Tullio atribuye el escenario “a la fortaleza política y el espíritu de la Presidenta. Es enriquecedor verla conmovida, con la grandeza suficiente para defender estoica el proceso del país. El apoyo multitudinario, de aquellos que ahora quieren incorporarse a la militancia, es impactante así como la cristalización a la figura de Cristina, que ya se venía dando en todo el país”.

*La nota completa, en la edición impresa de Veintitrés.

Publicado por: Revista Veintitrés.

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