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sábado, 12 de marzo de 2011

Delegados despedidos de Canal 13 presentaron un recurso a la Corte

Fueron despedidos en 2008 por cometer el “pecado” de organizarse para reclamar mejores condiciones laborales en ARTEAR, propiedad del multimedios, en una evidente persecución gremial por parte de la empresa.

Ricardo “Padrecito” Junghanns y Marcelo “Toba” Moreira, delegados despedidos de Canal 13, presentaron un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que el Grupo Clarín los reincorpore finalmente a sus puestos de trabajo. Aunque los fallos judiciales siempre estuvieron de su lado (ordenando la reincorporación de los trabajadores y confirmando la persecución gremial por parte de la empresa), Clarín desconoce todo tipo de medida judicial.

Junghanns y Moreira trabajaron en ARTEAR SA (Canal 13 y TN), propiedad del multimedios Clarín, hasta el 1 de diciembre de 2008. Ese día, la empresa les cerró las puertas en la cara debido a que, junto con otros trabajadores, cometieron el “pecado” de organizarse para reclamar mejores condiciones laborales. Dos semanas después, aun fuera de la empresa, ambos fueron electos delegados de la comisión interna del canal.

En diciembre de 2010, la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, a cargo de los jueces Luis Alberto Catardo y Juan Carlos Morando, resolvió la nulidad del despido. Pero con una particularidad: otorgó a Clarín un plazo de cinco días para que el “Toba” Moreira fuera reincorporado. De lo contrario, la empresa debería pagar una indemnización. Por esta razón, Junghanns y Moreira apelaron el fallo y presentaron un recurso extraordinario ante la Corte Suprema, ya que consideran que la decisión de los jueces avala que “cualquier delegado pueda ser echado, la empresa pague una indemnización, y listo. Entendemos que el fallo duda de mi condición actual como delegado, incluso cuando fui reelecto el 10 de diciembre de 2010, renovando mi mandato por dos años”, aseguró Moreira, en diálogo con Tiempo Argentino.

“El fallo resuelve de manera arbitraria un conflicto en el que están en juego los derechos de los trabajadores a la libre sindicalización. Nosotros no vamos a negociar por dinero ningún derecho constitucional”, agregó “Padrecito” Junghanns. Y la abogada de los delegados despedidos, María Alicia Calvinho, sentenció: “La empresa, de ninguna manera, tiene la opción de indemnizar, ya que ello significa el despido del Toba. Siendo actual delegado, no puede ser despedido por tener fueros gremiales.”

Además de la presentación ante la Corte, Junghanns y Moreira están analizando denunciar en el Consejo de la Magistratura a los jueces Catardo y Morando por entender que el fallo es arbitrario y viola los derechos y garantías constitucionales de los trabajadores. “El fallo repite toda una tendencia en el derecho laboral, que es la de cambiar plata por derechos. Estos jueces se esfuerzan siempre en encontrar un punto de equilibrio entre empresa y trabajadores. Pero en realidad es un equilibrio donde siempre se licuan los derechos de los trabajadores, donde se defiende finalmente a la patronal”, expresó Junghanns (ver recuadro). Por su parte, Clarín también apeló el fallo de cámara y pidió recurrir a la Corte Suprema, intentando echar por tierra los derechos sindicales de los trabajadores a los que despidió en diciembre de 2008.

La historia tiene su origen en el año 2007, cuando Moreira y Junghanns reclamaban el pago de horas extras y feriados, pese a que las autoridades del canal hacían oídos sordos. Al año siguiente, la situación se puso más dura. “Había compañeras que se desmayaban por la sobrecarga de trabajo y otras que se sentían maltratadas por sus superiores”, contó Moreira.

En una encuesta de opinión realizada entre más de 150 trabajadores de la empresa, y que fuera presentada como prueba en la justicia, algunos datos resultaron reveladores:

-El 55% expresó que se siente a disgusto en la empresa y que percibe un clima laboral malo o muy malo.

-Un 97,5 % considera que el diálogo con la empresa no es bueno.

-El 91% siente que no hay instancias para opinar libremente.

-El 86% recibe presiones injustificadas de sus jefes.

-El 40% declara haber tenido problemas de ansiedad, estrés o depresión a causa del trabajo, y casi la mitad dice haber tenido que recurrir a medicamentos contra esas mismas patologías.

“Para nosotros fue un momento preocupante. Ya no sólo tenía que ver con derechos laborales, sino con una situación de salud laboral que nos llegó a inquietar muchísimo”, añadió Junghanns.

–¿Esta situación se padece en todas las empresas de Clarín?

Ricardo Junghanns: –La mayoría de las empresas de Clarín, y sobre todo las ligadas a la actividad periodística, no respetan los convenios colectivos de trabajo, como tampoco el estatuto del periodista. Eso significa que no cumple ningún marco establecido en términos de leyes laborales. Los horarios son absolutamente arbitrarios, las categorizaciones también son arbitrarias y no se relacionan con la tarea que efectivamente hace el compañero. Las tareas en general son múltiples, es decir que una sola persona cumple varias funciones, a veces no determinadas, superpuestas, que generan niveles de trabajo agotadores. Trabajamos en un multimedios con más de 260 canales, donde circulan nuestras producciones sin ningún tipo de reconocimiento ni retribuciones.

Marcelo Moreira: –Tampoco se pagan las horas extras, exceptuando algunos ámbitos específicos. No se pagan feriados, no se pagan refrigerios. Los recibos de sueldo son un mamarracho, por lo que no se logra saber qué es lo que el compañero cobra. Así es trabajar dentro del Grupo.

–¿Tienen libertad para organizarse gremialmente?

RJ: –Durante mucho tiempo no podíamos hacer pública nuestra actividad gremial dentro del canal. Era imposible porque directamente te echaban. Por lo cual, todo lo hacíamos de forma “clandestina”. Nos juntábamos fuera del canal o nos comunicábamos a través de los celulares y el mail.

MM: –Teníamos que hacer las asambleas los sábados, en bares o lugares que alquilábamos. Recién en 2008 pudimos empezar a ganar el espacio público dentro del canal. La comisión interna todavía continúa funcionando, pese a los esfuerzos de la empresa por desarticularnos.

–¿Es decir que en sus empresas Clarín actúa como una especie de Estado paralelo?

–R J: Por supuesto. Tiene sus propias normas y reglas internas. Esto es muy grave, porque lo que hay en el centro es, en realidad, un servicio a la comunidad: el derecho a la información del conjunto de la sociedad.

Ante esta situación, en 2008 y junto a otros compañeros de Canal 13 y TN, Moreira y Junghanns decidieron organizar las elecciones para crear una comisión interna que representara al conjunto de los trabajadores, algo inexistente en la empresa desde el año 1997. “El Grupo Clarín no quiere tener comisiones internas y se siente muy cómodo sin ellas. A pesar de ello, nos organizamos. La respuesta de la empresa fue la persecución y el despido. Hubo 15 personas despedidas por evidente persecución gremial. Entre ellos, también estuvimos nosotros dos, cuando ya éramos candidatos a delegados. Las elecciones se hicieron en la puerta del canal y 104 compañeros votaron para elegir a los representantes de la comisión interna”, explicó Moreira.

El artículo 50 de la Ley 23.551 de Asociaciones Sindicales precisa que “a partir de su postulación para un cargo de representación sindical, cualquiera sea dicha representación, el trabajador no podrá ser despedido, suspendido sin justa causa, ni modificadas sus condiciones de trabajo por el término de seis meses”. Es por eso que, a raíz de ese despido arbitrario y discriminatorio, Moreira y Junghanns comenzaron una disputa judicial contra el Grupo Clarín que se mantiene hasta estos días y que, como se mencionó anteriormente, llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Clarín se negó a reincorporar a los delegados despedidos en todo momento. Salvo en una ocasión: “La empresa nos propuso volver a trabajar en otro edificio, donde íbamos a estar nosotros dos solos en una habitación, una especie de sótano, sin contacto con nuestros compañeros, con un guardia de seguridad en la puerta. Nos permitían trabajar sólo seis horas y no nos reconocían como delegados. La jueza de primera instancia les dijo, directamente, que no era una propuesta seria”, relató Moreira.

Tanto Moreira como Junghanns coinciden en que a partir de la sanción de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual muchos trabajadores del Grupo decidieron enfrentarse a esta política autoritaria por parte de Clarín. “Recién hoy, después de muchos años de denuncias, hemos logrado romper el cerco informativo y comienza a hacerse público. Sucede que el canal, durante mucho tiempo, tuvo una estrategia particular de mostrar hacia fuera algo que no es lo que precisamente sucede dentro: ese lema de ‘está bueno estar en casa’ o ‘estás en casa’… La verdad, nosotros decimos: no está bueno ‘estar en casa’.” (Fuente: Tiempo Argentino).

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