
La nueva directora del organismo, Christine Lagarde, explicó que la cesación de pagos de la primera potencia causaría un descalabro financiero en todo el planeta y pidió que los partidos Republicano y Demócrata llegaran a un acuerdo.
La nueva directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió ayer que los Estados Unidos y las economías del mundo sufrirán “consecuencias realmente horribles” si Washington no aumenta su límite de endeudamiento y termina cayendo en una cesación de pagos.
Christine Lagarde, la primera mujer en dirigir el organismo multilateral de crédito, indicó que dejar sin cambio el tope de la deuda estadounidense haría que aumenten las tasas de interés, caigan los mercados de valores y se produzca un descalabro financiero en todo el mundo.
Además, agregó la funcionaria, una situación de esta naturaleza pondría en peligro la preservación de la estabilidad económica no sólo en Estados Unidos, sino en el planeta entero, lo que se supone que es una de las metas más importantes de la institución que actualmente preside la ex ministra de Economía de Francia.
“No puedo imaginar ni por un segundo que Estados Unidos pueda entrar en default”, afirmó Lagarde en una entrevista con el canal de televisión ABC. “Está claro que este problema del límite de endeudamiento tiene que resolverse” mediante un acuerdo entre los dos dominantes en Estados Unidos, subrayó.
Un default, indicó, “sería un verdadero shock y serían malas noticias para la economía de Estados Unidos”. Sin embargo, Lagarde manifestó la esperanza de que “exista la suficiente inteligencia en ambos partidos estadounidenses como para entender el desafío que Estados Unidos, pero también el resto del mundo, tienen por delante”.
Las tratativas para llegar a un acuerdo entre el Partido Demócrata y el Republicano sobre el tope de endeudamiento sufrieron un duro golpe en la noche del sábado, cuando el “speaker” (presidente) de la Cámara Baja, el diputado republicano John Boehner, de Ohio, anunció que su partido ya no apoya el paquete de recortes por alrededor de 4 billones de dólares. El plan, impulsado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, preveía fuertes recortes en gastos gubernamentales, incluso programas sociales de altísima prioridad como el Social Security de los jubilados y el Medicare, la asistencia médica para los ancianos.
A cambio, la oposición debía aceptar, entre otras cosas, que se renueven las exenciones impositivas para los más ricos establecidas por el predecesor de Obama, el republicano George W. Bush, y que están en vigencia hasta 2013. Bajo la presión de numerosos líderes del partido, para quienes la suspensión de los privilegios fiscales es una forma de “aumentar los impuestos”, Boehner dio marcha atrás con el acuerdo que había alcanzado la semana pasada con la Casa Blanca, y ahora propuso un paquete de recortes más modesto, de algo más de 2 billones de dólares.
El gobierno y los republicanos en el Congreso –donde poseen la mayoría en la Cámara de Diputados– tienen que alcanzar un entendimiento antes del 2 de agosto, la fecha límite para el actual tope de endeudamiento con el que cuenta el Tesoro. <
Cifras y condiciones para evitar la moratoria
El límite de endeudamiento de los Estados Unidos es de 14,3 billones de dólares.
Si no se incrementa el tope de endeudamiento, el país caería irremediablemente en una moratoria de pagos a partir del 2 de agosto.
Para llegar a un acuerdo bipartidario, los republicanos, que tienen la mayoría en el Congreso (diputados), exigen recortes profundos al gasto.
Los demócratas insisten en que la recaudación impositiva debe ser parte de un acuerdo para lograr mayores ahorros y menos endeudamiento.
Como forma de ahorro, Barack Obama quiere eliminar las exenciones impositivas vigentes hasta 2013 que benefician a los más ricos, instauradas por su antecesor, el republicano George W. Bush
Debido a que la propuesta de la Casa Blanca incluía los mencionados impuestos, el “speaker” (presidente) de la Cámara Baja, el republicano John Boehner, anunció que su partido ya no apoya el paquete de recortes por alrededor de 4 billones de dólares.
En cambio, Boehner ofreció llegar a un acuerdo para reducir el déficit en unos 2 billones de dólares en los próximos diez años, es decir, alrededor de la mitad de la meta inicial de Obama para poner el déficit bajo control.
La Casa Blanca adelantó que rechaza la iniciativa republicana, porque no asegura el control de la deuda hasta por lo menos las elecciones de 2012. (Fuente: Tiempo Argentino).
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