Entrevista con el gobernador de la provincia de Entre Ríos, Sergio Urribarri. "Es cierto que el actual texto constitucional impide un nuevo período. Las cartas magnas de todos los países democráticos se reforman y eso se verá en poco tiempo", afirmó.
Por Ignacio Galligo
AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué es lo que más destacaría de la "década ganada"?
Sergio Urribarri: Creo que son tantos los hechos y los cambios positivos que se han producido en estos 10 años en la Argentina que los ejemplificaría con lo sucedido en mi provincia, en cómo ha impactado este modelo virtuoso en Entre Ríos y en cada rincón del país más profundo. La verdad que cuando uno mira hacia atrás y ve los cientos de caminos nuevos, las decenas de escuelas impecables, los jardines de infantes que parecen salidos de cuentos, los 100.000 pibes entrerrianos con sus netbooks, las escuelas técnicas con los laboratorios espectaculares, miles de viviendas nuevas, el tren andando de nuevo por los pueblos, el vigor de la agroindustria, el potencia del consumo del pueblo, el incremento y la diversificación de las exportaciones, y al mismo tiempo nuestra población infantil y adultos mayores totalmente cubierta, en fin, todos hechos que son absolutamente palpables. Hechos que para nosotros equivalen no a una década ganada sino a un siglo ganado.
Es que Entre Ríos era, hasta que llegó Néstor al poder, una provincia marginal en la Argentina. Provincia histórica, formadora de la Nación sí, pero insular, pastoril y olvidada. Marginada de los grandes procesos de desarrollo, territorio "entregable" en un hipótesis de guerra con Brasil (algo plausible para los militares hasta los años 70).
Yo no puedo enumerar los logros formidables que -me constan- han ocurrido también en otras provincias, a la luz de esto que yo llamo el federalismo de los recursos y no de los discursos. No enumero los tremendos logros de la política de desarrollo económico con inclusión social. Y me concentro en decir lo que pasó acá porque eso no necesita elaboración. Allí donde no había nada, hoy hay una hermosa escuela, una ruta, un acceso. Porque aquí en Entre Ríos y en toda la Argentina lo esencial es visible a los ojos.
AGENCIA PACO URONDO: Le tocó vivir el conflicto por la 125 en una provincia importante, donde se vivió con intensidad esa discusión. ¿Qué recuerda de aquellos días de 2008? Se habló mucho de los intentos destituyentes de diferentes sectores de poder. ¿Corrió riesgo el gobierno de Cristina?
SU: Fue una bisagra en la historia, donde además de la evidencia de los intereses de minorías con claras intenciones desestabilizadoras, quedó subyacente el intento de los grupos concentrados de la economía por detener este proceso de redistribución de la riqueza que produce la Argentina, riqueza de la que ellos se siente únicos propietarios.
Pero también fue un conflicto que nos marcó muy fuerte, Entre Ríos fue el epicentro y con hechos de mucha violencia, que supimos sobrellevar como gobernantes, y donde se vieron las verdaderas caras de muchos dirigentes. Me cuesta imaginar al compañero Hugo Moyano bancando hoy un frente electoral junto a la Sociedad Rural y Alfredo De Angeli, sinceramente.
Fue también la colisión clara de los dos proyectos de país que pugnan hace 200 años, el de la Argentina para pocos de Rivadavia, Mitre, Roca, Martínez de Hoz y Domingo Cavallo, el de las dictaduras militares que sostuvieron un modelo capitalista salvaje; y enfrente el país que hoy expresa nuevamente el Peronismo, que recupera lo mejor de nuestra historia de luchas, de los caudillos federales como Artigas, Ramírez, Rosas, Irigoyen, Eva y Juan Perón. Las banderas del país con dignidad, democrático y que tiene al Pueblo como sujeto y protagonista, el país que nos contiene a todos, el que reconstruyeron Néstor y Cristina Kirchner.
AGENCIA PACO URONDO: Usted es un gobernador peronista. ¿Cómo ve usted la relación entre kirchnerismo y Peronismo?
SU: Soy hijo de un trabajador ferroviario, de un militante que conoció sus derechos gracias a Perón. Soy alguien que mamó desde chico, con ejemplos claros y concretos, lo que es el Peronismo. Yo creo que las ideas se trasmiten mejor de esta forma, porque es importante sentirlas, vivirlas, sin ese sentimiento, sin pasión, las ideas no florecen nunca en hechos. El Peronismo nació así, pura pasión e ideas con los claros liderazgos de Perón y Evita. Néstor y Cristina pertenecen a una generación que desafió el liderazgo de Perón, que trajo nuevas ideas a ese Peronismo. Es la generación del Peronismo sin Perón, que interpretó claramente su rol histórico y tomó como propias las banderas justicialistas.
El kirchnerismo es la continuidad de un liderazgo necesario para transformar el país. Algunos plantean que este no es un gobierno peronista, pero creo que son los que no entendieron que lo importante no es nombrar a Perón y Evita en los discursos, sino hacer carne sus ideas en los hechos. Los que no entendieron que el Peronismo necesitaba transformarse a sí mismo para transformar el país, es porque hace mucho dejaron de soñar y creer que otra Argentina era posible. Incluso hoy, cuando la realidad les muestra concreciones todos los días, siguen sacando el peronómetro para medir sus individualidades en vez de ver más allá y pensar en el beneficio colectivo. El kirchnerismo, en tanto Peronismo, se hace cargo de su pasado, de los aciertos y los errores, no solo lo admite, sino que también intenta superarlo.
Es a partir de allí que el kirchnerismo se diferencia, porque es una versión superadora de aquel Peronismo de Perón. Toma sus banderas, le pone el cuerpo a sus ideales, apuesta a enaltecer sus aciertos e intenta no reiterar sus errores. Incluso abre sus puertas y se integra con otras fuerzas y movimientos, haciendo hincapié en la coincidencia de objetivos comunes y no en alianzas electoralistas para el reparto de cargos. Lamentablemente la dictadura y después el neoliberalismo, diezmaron nuestros cuadros políticos, a unos los desapareció, a otros les ganó la voluntad y los convirtió al facilismo de hacer la plancha. Pero ya lo dijo Evita: el Peronismo será revolucionario o no será nada.
AGENCIA PACO URONDO: Hablemos de la década por ganar: ¿Cuáles son las demandas populares que todavía deben ser atendidas por las políticas públicas? ¿Cuáles son los desafíos de cara a la década que comienza?
SU: Si miramos para adelante, nos damos cuenta claramente que lo mejor está por venir, para la Argentina y para nuestra provincia. Porque en poco tiempo vamos a concretar y poner en operaciones el evento más determinante para el futuro de Entre Ríos que es la red troncal de fibra óptica que con paso veloz avanza a lo largo de casi 1800 kilómetros dejando una capacidad de digitalización de datos y contenidos increíble que nos pone a las puertas de la sociedad del conocimiento. Seis megas en cada hogar a precios populares es una revolución que hoy es difícil de describir pero que impactará en las comunicaciones, en la educación, en los contenidos digitales, en la seguridad, en la productividad. Pensamos que es, hasta que sea superado por otro, "el evento del siglo" para esta provincia que ha abrazado con todas sus fuerzas al programa nacional Conectar Igualdad.
Vivimos en un mundo cada vez más multipolar, en el que Argentina deberá seguir construyendo la Patria Grande latinoamericana, porque es nuestra identidad irrenunciable, porque es nuestra convicción. Y porque desde este espacio con cimientos firmes, de naciones soberanas y solidarias, pero con pueblos realizados, es que vamos a ser cada vez más respetados por los distintos bloques políticos y económicos del mundo. Ese es el gran desafío del presente y del provenir.
AGENCIA PACO URONDO: El kirchnerismo, como proceso político, tiene por delante un dilema, que tiene que ver con el final del mandato de CFK. La Constitución no le permite otra reelección y Cristina ha dicho que no avanzaría en ese sentido. En ese contexto: ¿Cuáles son los desafíos del campo popular para continuar las transformaciones que comenzaron en 2003?
SU: Los gobernadores peronistas hemos sostenido y reivindicado la continuidad de Cristina, como conductora de este proyecto y como una dirigente con una visión estratégica de lo que necesita el país, de lo que es el mundo, que está a años luz del resto.
Es cierto también que el actual texto constitucional impide un nuevo período. Las cartas magnas de todos los países democráticos se reforman y eso se verá en poco tiempo. Por lo pronto digo, desde el más profundo convencimiento, que las transformaciones que se han realizado en los últimos 10 años no tienen vuelta atrás. Este proceso es una bisagra en la historia ¿O alguien va a volver a discutir que necesitamos una empresa petrolera estatal? ¿Alguien va pretender privatizar el sistema previsional una vez más? ¿Habrá algún dirigente político que quiera eliminar la Asignación Universal por Hijo? ¿o algún dirigente sindical que no defienda 10 años consecutivos de convenciones colectivas de trabajo?
Lo que hemos hechos es bueno y lo que viene será mucho mejor.
FUENTE
LA PACO URONDO

No hay comentarios:
Publicar un comentario